Accidente y conductor no habitual

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Accidente y conductor no habitual, extremos y coberturas

La situación deseable sería que las aseguradoras aseguraran vehículos, con independencia del perfil, antecedentes o pericia del conductor que los manejara. De esta manera, condujera quien condujese un coche, si este estuviera asegurado no habría problema alguno en caso de accidente de tráfico. Pero como las compañías de seguros además de las características del vehículo a asegurar tienen en cuenta todo lo relativo al sexo, edad, experiencia y siniestralidad del conductor que se va a hacer cargo del mismo, surge la problemática que hemos bautizado como accidente y conductor no habitual.

Y no es un tema sencillo, puesto que este asunto tiende a irse de un extremo a otro. En caso de accidente y conductor habitual tan injusto es penalizar a quien coje una vez el coche del asegurado con la mala fortuna de sufrir un siniestro como no hacerlo con -por ejemplo- el chaval de 18 años que para evitar pagar una prima muy alta pone el seguro a nombre de su padre. Obviamente ni podemos exigir al conductor habitual que no preste su vehículo a nadie ni para dar la vuelta a la esquina, ni podemos estar de acuerdo con aquél que para ahorrarse unos euros engaña a la aseguradora sobre el verdadero titular del coche o moto. La cuestión es que cuando nos topamos con el binomio accidente y conductor no habitual resulta complicado saber ante cuál de los extremos nos encontramos.

Accidente y conductor no habitual y todo riesgo

Donde más problemas puede encontrarse el asegurado si quien conduce el vehículo al tiempo de tener el siniestro no es el conductor declarado en póliza es en los seguros a todo riesgo cuando la culpa del accidente es de dicho conductor novel. La mayoría de las compañías de seguros introducen una cláusula por la que los daños propios del vehículo asegurado no se abonarán si quien conduce no es el conductor declarado y además no cumple con unos requisitos mínimos (ser mayor de 25 años y tener más de dos años de antigüedad del carnet de conducir, por ejemplo). En estos casos la aseguradora pagará los daños a terceros perjudicados, pero no los sufridos por el propio vehículo.

Y eso nos lleva al siguiente caso típico de accidente y conductor no habitual: aquél en el que un conductor novel es el culpable del accidente y genera daños a terceros. En principio, la aseguradora viene obligada a cubrir dichos daños, ya que el coche está asegurado y el hecho de que quien lo conduzca no sea el que aparece en la póliza no puede ser causa de oposición para rehuir sus obligaciones. Lo que no está tan claro si una vez abonados los daños, la aseguradora puede repetir contra su asegurado por haberle prestado el coche a alguien no contemplado en póliza. En Abogado Accidente Tenerife aún no nos hemos encontrado con este caso, pero todo se andará.

Más claro parece el caso en que el conductor no habitual no es el culpable del accidente, sino la víctima. Aquí los problemas llegan porque muchas aseguradoras les niegan a estos conductores no declarados algunas de las coberturas contratadas, como el abono de los gastos médicos o la posibilidad de hacer uso de los servicios jurídicos, tanto privados como los de la propia compañía.

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