Compañía de seguros e indemnización (I)

compañía de seguros e indemnización por accidente de tráfico en tenerife

Compañía de seguros: nada personal

Antes que nada empecemos por una obviedad: una compañía de seguros es una entidad mercantil cuya única finalidad es ganar dinero. Para ello ha de pagar menos (en siniestros) de lo que cobra (en primas de seguros). Procure no olvidar esta verdad inalterable cuando un tramitador o abogado de la aseguradora responsable le diga que le va a ofrecer una indemnización justa, o que no hace falta que contrate un abogado porque ellos no le van a engañar.

No olvide tampoco que hoy por hoy la práctica totalidad de las aseguradoras están vinculadas por docenas de convenios de colaboración (eso cuando no pertenecen de facto al mismo grupo empresarial), así que si espera que su propia compañía de seguros le defienda y represente de manera entusiasta e incondicional, olvídese.

 Compañía de seguros e indemnización (bienvenidos al tren de la bruja)

Para que entienda lo que puede esperar de una compañía de seguros (de la suya y de la contraria) si ha sufrido un accidente de tráfico con lesiones, le voy a narrar un caso típo (y verídico, a fuerza de repetirse):

Ayoze sufre un accidente de tráfico en una calle de Santa Cruz de Tenerife. Otro conductor se salta un ceda el paso y le colisiona. A consecuencia del siniestro, Ayoze resulta con lesiones consistentes en latigazo cervical y dolor lumbar. Acude al servicio de urgencias del hospital universitario, donde le indican que debe realizar rehabilitación con cargo al seguro en un centro concertado.

Como Ayoze no sabe lo que es un centro concertado ni nadie de su aseguradora se pone en contacto con él para explicárselo, consulta su póliza de seguros. En la misma comprueba que tiene derecho a acudir a cualquier centro médico de Tenerife, siempre que éste siga una política de precios previamente pactada con las aseguradoras (o sea, un requisito que hoy por hoy cumple la práctica totalidad de los centros de la isla). Por lo tanto acude a uno de los que por calidad y cercanía más le atrae (pongamos San Juan de Dios, o Quirón, o Tamaragua). El centro pide autorización a la compañía de seguros de Ayoze para poder iniciar el pertinente tratamiento y -¡oh, sorpresa!- al día siguiente nuestro amigo recibe una llamada de teléfono de un tramitador de su propia aseguradora indicándole que sólo le autorizarán la rehabilitación si la hace en cierto centro de rehabilitación de cuyo nombre no quiero acordarme y que se caracteriza por:

  1. No disponer del suficiente equipamiento para dar los tratamientos que requieren los accidentados.
  2. Negarse sistemáticamente -salvo casos excepcionales- a realizar pruebas diagnósticas que tengan un coste elevado, tales como resonancias magnéticas.
  3. Darle “barra libre” al médico valorador de la compañía de seguros propia y al de la contraria para que utilicen sus propias instalaciones para examinar al accidentado.
  4. Dar el alta en un plazo mucho menor que el resto de centros médicos de Tenerife, cumpliendo estrictamente con los plazos preautorizados por la aseguradora y sin pararse en fruslerías como el hecho de que el accidentado siga sin estar curado.

En consecuencia, a Ayoze le darán el alta sin estar ni a medio curar y la compañía de seguros se ahorrará (a costa de la salud de su asegurado) un buen pellizco.

En el próximo artículo continuaremos con las tribulaciones de nuestro buen amigo Ayoze.

1 comentario en “Compañía de seguros e indemnización (I)”

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