Indemnización por accidente sin abogado

Indemnización por accidente sin abogado, ¿una buena idea?

¿Es posible, o en su caso aconsejable, reclamar al seguro una indemnización por accidente sin abogado en caso de lesiones? ¿sale a cuenta hacerlo así?

indemnización por accidente sin abogado

Hay algunos apartados, profesiones y actividades en la vida respecto a los que casi todos, por alguna razón, nos sentimos capacitados, posiblemente por percibirlos como algo sencillo que podemos hacer nosotros mismos sin pagar a un tercero. Y así como a nadie se le ocurriría operarse el menisco a uno mismo, sí que existe un buen número de personas que deciden reclamar su indemnización por accidente sin abogado.

Lo peor de caso es que mucha gente confunde reclamar una indemnización por accidente sin abogado con esperar a ver qué le ofrece el seguro contrario y pedir algo más de dinero. El problema de esta estrategia es que para ese momento ya estamos en el lugar donde nos quiere la compañía de seguros (habremos ido al centro contertado que nos han dicho, nos habremos dejado visitar por el médico contrario y hasta le habremos firmado un consentimiento para utilizar todo nuestro historial médico en su contra, no habremos recopilado facturas de gastos que podemos reclamar con la indemnización, y hasta es posible que se nos haya pasado el plazo penal para reclamar)

Pero es que además la negociación que vendrá nos pillará en franca desventaja. Muy probablemente el tramitador o abogado que nos haga la oferta (si es que nos la hace) tenga una experiencia y formación de muchos años, mientras que el ciudadano de a pie conceptos como el factor de corrección, el lucro cesante, o la fórmula logarítmica correctora le sonará a chino mandarín. Yo personalmente trabajé hace muchos años como tramitador de siniestros de una compañia de seguros, mientras me pagaba la carrera, y cuando tenía que gestionar el asunto de un lesionado que pretendía reclamar la indemnización por accidente sin abogado seguía una táctica tan sencilla como efectiva: le ofrecía un ochenta por ciento de la cantidad que realmente pensaba pagarle (la cual a su vez estaba en torno al cincuenta por ciento de la que le correspondía al accidentado). Cuando el particular recibía la oferta, me decía que le parecía poco. Le contestaba entonces yo que intentaría hablar con mis superiores, pero que no creía que se pudiera mejorar. Al día siguiente -antes de que el lesionado buscara un abogado- le volvía a llamar mejorándole un veinte por ciento la oferta. El perjudicado quedaba contentísimo, convencido de que había conseguido una indemnización altísima sin desembolsar ni un céntimo.

Realmente, abonar unos honorarios de un diez por ciento sobre la indemnización (honorarios que en muchos casos su propia compañía le devolverá) le saldrá a la postre más barato que permitir que por su falta de conocimientos sobre el derecho de la circulación la aseguradora contraria le acabe tomando el pelo o cuanto menos pagando una cantidad muy inferior a la que por derecho le corresponde. Piense que esa actividad que le parece tan sencilla conlleva muchos años de experiencia y estudios, experiencia que no podrá adquirir meramente por leer algún tutorial en internet.

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