Juicio por accidente (II)

clases de juicio por accidente de tráfico en tenerife

Juicio por accidente de tráfico, la vía civil

Continuamos en este artículo con las clases de juicio por accidente de tráfico:

  • El juicio ejecutivo: Este es el tipo de juicio por accidente de tráfico más difícil de explicar a un lego en derecho. Se parte de la base de que -una vez se interpone la denuncia en el juzgado de guardia, se incoa el oportuno juicio de faltas y el accidentado es visitado por el médico forense- el juez procede a archivar el procedimiento penal. Dicho archivo puede obedecer a diversas causas: porque tras celebrarse el juicio por accidente no queda acreditada la culpa del denunciado, porque las lesiones son muy pequeñas o porque el juez entiende -sin celebrar el juicio de faltas oportuno- que pese a existir una cierta culpabilidad indiciaria en la actuación del denunciado, dicha culpa no es tan grave como para justificar que se le castigue por vía penal (es lo que se llama culpa levísima). En estos casos, decimos, el juez procede a archivar el juicio de faltas. Puede en ese caso el perjudicado a través de su abogado solicitar de dicho juez que dicte un auto de cuantía máxima. Este auto no deja de ser un documento en el cual el juez establece la indemnización que como máximo -en base a los informes médicos- tendría derecho a percibir el lesionado. Dicho auto, como resolución judicial que es, se puede ejecutar. Esto significa que se puede interponer una demanda de juicio ejecutivo contra la compañía de seguos y adjuntar el auto de cuantía. Este tipo de procedimientos tiene una serie de ventajas e inconvenientes. Empezando por el final, el inconveniente es que esta clase de juicio por accidente de tráfico requiere de la intervención de procurador, lo cual supone un cierto sobrecosto. No implica el pago de tasas judiciales, que en este tipo de asuntos las ha de sufragar la parte que se oponga a la ejecución del auto (en este caso la compañía de seguros demandada). La ventaja es que en el subsiguiente juicio se invierte la carga de la prueba. Quiere esto decir que el perjudicado no necesita demostrar que la culpa fue del otro conductor, sino que es el demandado el que debe acreditar que existe culpa exclusiva de la víctima. Por lo tanto, para accidentes de tráfico de culpabilidad dudosa este es el tipo de procedimiento ideal. Lamentablemente, dado que este procedimiento es subsidiario del juicio de faltas, si desaparece aquél con la inminente reforma mucho nos tememos que el juicio ejecutivo tenga también los días contados.
  • El juicio declarativo: Este último tipo de juicio por accidente es el que menos nos gusta a los abogados privados de tráfico, que sólo lo usamos como último recurso. No obstante, tal y como están las cosas, es más que probable que en un futuro no muy lejano sea el único al que podamos recurrir para reclamar la indemnización por lesiones de nuestros clientes. Comparado con los otros dos procedimientos, casi todo son desventajas. Estas son las más destacables:
  1. Es preceptiva la intervención de procurador (mayor coste)
  2. Es más lento que un juicio de faltas, ya que no se puede interponer la demanda hasta que el accidentado no ha recibido el alta. Por lo tanto, para alcanzar la sentencia en esta clase de juicio por accidente de tráfico deberemos sumar entre 5 y 9 meses al tiempo que tardemos en curarnos (este plazo puede variar en función del juzgado de la provincia de Tenerife que conozca del asunto)
  3. Se han de pagar tasas judiciales. Un fijo de 300 euros más un porcentaje del 0,1% sobre la cuantía.
  4. No se tiene derecho a médico forense, así que se ha de pagar un médico valorador privado para que elabore un informe y asista a juicio (en Tenerife los honorarios de los peritos médicos están entre 500 y 600 euros)
  5. No hay inversión de la carga de la prueba, esto es, si no se acredita que existe una culpa clara del demandado perderá el juicio y no solamente no cobrará indemnización alguna sino que además deberá abonar las costas judiciales.

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