Seguros se ponen de acuerdo

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Los seguros se ponen de acuerdo entre ellos: de la sospecha a las pruebas

Posiblemente haya escuchado esta expresión: si tienes un accidente de tráfico, ten cuidado, porque los seguros se ponen de acuerdo entre ellos y a la que te descuides te levantarán la camisa. Puede parecer una exageración… ¿o no lo es?

Para empezar a indagar en la cuestión debemos tener una cosa clara: en el fondo existen menos de una docena de aseguradoras, que a su vez tienen otras aseguradoras con distinto nombre y cometido (Verti es Mafpre, Direct Seguros es Axa, etc), por lo tanto puede parecer que la compañía de seguros propia y la contraria sean diferentes, cuando en el fondo pertenecen al mismo grupo. Por lo tanto, en este caso obviamente los seguros se ponen de acuerdo entre ellos, porque en el fondo mi compañía es a la vez la aseguradora contraria.

Por otro lado, no está de más recordar que las aseguradoras son corporaciones mercantiles, cuyo único fín es ganar dinero, lo que consiguen cobrando mucho por los seguros que venden y pagando poco por los siniestros dimanantes de dichos seguros. Por lo tanto, cuando “su” compañía y la compañía contraria realicen algún tipo de gestión derivada del accidente de tráfico que usted ha tenido, piense que no lo hacen por su bien o porque pretendan fidelizarle como cliente, sino porque no les queda otro remedio o para evitar acabar pagando más.

En ese contexto, hay que aclarar también que cuando decimos que los seguros se ponen de acuerdo entre ellos no implica necesariamente que el asegurado salga trasquilado. Hay acuerdos entre aseguradoras que de pasada (ya que no la principal motivación de los mismos) benefician al cliente. Por ejemplo, en muchos siniestros el convenio entre aseguradoras que permite que la propia compañía perite y anticipe la reparación del vehículo supone un importante ahorro de tiempo para los asegurados (acompañado de una importante reducción en gastos de personal para las aseguradoras)

Pero en otras ocasiones, ya no es que los seguros se ponen de acuerdo entre ellos, es que resulta imposible determinar dónde empieza la compañía “propia” y acaba la contraria, ya que las actuaciones de ambas van perfectametne coordinadas, y no parecen obedecer a objetivos distintos que a salir beneficiadas ambas en detrimento de las víctimas de un accidente de tráfico. A modo de prueba, dos ejemplos reales de esta misma semana.

Ejemplo uno: La compañía contraria llama a un cliente de Abogado Accidente Tenerife para hacerle una oferta ridícula por sus lesiones. Nuestro cliente les responde que le parece poquísimo, y que en todo caso se pongan en contacto con sus abogados. A los diez minutos el cliente recibe una nueva llamada, esta vez de su seguro, preguntándole con muy malos modos por qué ha rechazado la oferta de la contraria y por qué ha decidido contratar un abogado privado.

Ejemplo dos: Una clienta recibe una llamada de Direct Seguros, que en este caso sigue las mismas directrices que Axa (son del mismo grupo). Le anuncian que van a dejar de pagarle la rehabilitación porque ha decidido contratar un abogado privado (algo a lo que tiene derecho por póliza), y -pese a tener contratada la asistencia médica- se la remite para que “sus abogados” intenten convencer a la compañía contraria para que la sigan tratando, algo a lo que obviamente la contraria se niega, porque correspondía a Direct Seguros hacerlo.

Como pueden comprobar, lo que menos les importa a las aseguradoras (algunas están llegando a unos límites realmente intolerables) es el bienestar de “sus clientes”. Y sí: realmente es cierto eso de que los seguros se ponen de acuerdo entre ellos.

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