Accidente de tráfico en rotonda

Accidente de tráfico en rotonda: la teoría

Circular por una rotonda es una de estas cosas que todo el mundo cree hacer bien pero que en la práctica provoca más siniestros. Le explicamos todo lo que debe saber sobre el accidente de tráfico en rotonda

accidente de tráfico en rotonda en tenerife

La cuestión es tan evidente que hasta ha habido una campaña institucional para explicar cómo se ha de circular en las rotondas: a la que nos salimos de las encrucijadas, los stop y los cedas el paso tenemos un problema serio, como los expertos en tráfico hemos detectado desde hace tiempo. Un porcentaje muy alto de las reclamaciones de indemnización que reclamamos tienen que ver con un accidente de tráfico en rotonda.

Y lo peor no es sólo eso: lo peor es que cuando finalmente acudimos a juicio para reclamar la indenminación por lesiones de nuestro cliente, el infractor sigue en sus trece de que era él quien conducía de forma correcta y el otro quien provocó el accidente. Por todo ello, consideramos llegado el momento de poner nuestro gratino de arena para explicar cuál ha de ser el comportamiento correcto en una rotonda.

Normalmente -aunque en Tenerife no todas siguen este patrón- para acceder a una rotonda hemos de respetar un ceda el paso. El accidente de tráfico en rotonda cuando viene referida al acceso no suele tener que ver con el desconocimiento de la norma, sino por no calcular las distancias a la hora de incorporarnos o -aún más probable- por no percatarnos antes de entrar en ella de que el vehículo que nos precede realmente ya lo ha hecho.

El accidente de tráfico en rotonda que podríamos calificar como arquetípico es el de este ejemplo:

  1. El coche A circula por el carril interior de la rotonda.
  2. El coche B hace lo propio por el carril exterior de la misma.
  3. En un momento dado, el coche B decide tomar una de las salidas de la rotonda directamente desde el carril interior y cruzándose en la trayectoria del coche A, que pretendía seguir en la misma.

La culpa del siniestro descrito es del coche B, y tanto da si a la hora de abandonar la rotonda puso o no el intermitente. Para abandonar una rotonda en primer lugar nos hemos de colocar en el carril exterior, y para cambiar de carril hemos de aplicar las mismas normas que si circuláramos en vía recta, esto es, hemos de respetar la preferencia del que circula por su carril. A mayor abundancia, el hecho de que un vehículo circule por el carril exterior de una rotonda -salvo que las señales indiquen otra cosa- no le obliga a tomar la próxima salida, por lo que si persiste en continuar por su carril en la rotonda siempre tendrá preferencia.

Para prevenir este tipo de accidente de tráfico en rotonda, o bien tomamos las mismas por su carril exterior (lo cual de hecho es lo que indica como adecuado el reglamento de circulación) o bien cambiamos al carril exterior con el debido tiempo y respeto a las preferencias ajenas antes de tomar la salida de dicha rotonda.

Ir arriba