Tratamiento de datos de los lesionados

Tratamiento de datos de los lesionados (bienvenidos al mercado de la información)

Según la legislación, el tratamiento de datos de los lesionados en accidente de datos ha de ser confidencia, pero los seguros tratarán de que no sea así

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Todos tenemos una serie de datos sensibles que en principio no deberían ser de dominio público (nuestros números de cuenta, contraseñas, etc). Entre ellos está nuestro historial médico, que a nadie le incumbe sino a nuestro médico, la seguridad social y nosotros. Si nuestro médico hiciera público algún informe sobre nuestro estado de salud -aún el más inócuo- se expondría a una sanción importante. Esto es así en base a la Ley de Protección de datos de carácter personal, que regula -entre otras cosas- el tratamiento de datos de los lesionados.

En virtud de esta ley, la compañía de seguros contraria ni debería poder acceder a nuestra documentación médica relativa al accidente de tráfico, ni aún menos a nuestro historial médico anterior, ni tampoco puede dar publicidad de otros siniestros que haya tenido previamente el accidentado. Entenderá que tanta traba ponga nerviosas a las aseguradoras, que han ideado la manera de acceder a nuestra información sensible sin vulnerar los preceptos sobre tratamiento de datos de los lesionados.

El modus operandi es como el que relato en este ejemplo: una persona sufre lesiones en un accidente de tráfico. Es atendido -con cargo a su seguro-  de los daños personales y comienza a hacer rehabilitación. En un momento dado recibe una llamada algo confusa en cuanto a su emisor (soy el forense, soy el forense del seguro, soy el que autoriza su indemnización, etc) que le cita en la consulta del médico perito valorador la la compañía de seguros contraria.

Pongamos que pese a nuestros consejos, el accidentado acude a la consulta. Una vez allí, el perito le dice que previo a poderle examina necesita que le firme “el consentimiento informado” (en algunas versiones se les menciona la ley de protección de datos, pero muy de pasada). Y allí, sin abogado ni tiempo de reacción, se les extiende delante un documento que suele incurrir las siguientes cláusulas:

  • Usted autoriza al médico que le examina y a la aseguradora para la que trabaje a que accedan a toda su documentación médica relativa al juicio, pudiendo fotocopiarla y utilizarla incluso en juicio contra usted.
  • Asimismo autoriza a las partes anteriormente mencionadas a que buceen en su historial médico para ver si en un pasado remoto usted ha sufrido algún tipo de accidente o patología que explique los síntomas que tiene ahora (excluyendo al accidente, claro)
  • Y, para concluir, con la firma accede a que sus datos sean introducidos en un fichero informático que quedará a disposición de todas las aseguradoras. Si en el futuro tiene otro accidente, no le quepa duda de que como usted ha cedido sus derechos sobre tratamiento de datos de los lesionados, cualquier mutua de seguros podrá saberlo tódo contra usted -y por supuesto usarlo en su contra-.

Y lo peor del caso es que con esta autorización pasa lo mismo que con las operadoras de móviles: que para darse de baja va usted a sudar tinta china, y nunca podrá estar seguro de que le han sacado de la lista.

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