Agravación de lesiones tras accidente

agravación de lesiones tras accidente en tenerife

Agravación de lesiones e indemnización

Si sufro un accidente de tráfico en Tenerife y a consecuencia del mismo sufro algún tipo de lesión nueva, tengo derecho a cobrar una indemnización siempre que la culpa del siniestro no sea mía. Ahora bien, ¿qué sucede si dicho accidente de tráfico con culpa de un contrario lo que me provoca es una agravación de lesiones que yo ya tenía de antes?

Veámoslo desde la teoría y la práctica…

La teoría nos dice que en caso de agravación de lesiones preexistentes tengo derecho a cobrar una indemnización. Así lo recoge el baremo de tráfico, que establece el derecho a cobrar una cantidad determinada de dinero. Dicha cantidad obviamente será inferior a la que hubiera percibido de ser la lesión directamente provocada por el siniestro, y no meramente agravada, pero es una indemnización al fin y al cabo.

La práctica, empero, es algo más compleja en cuestiones de agravación de lesiones tras accidente: por ejemplo, si a consecuencia de un atropello me rompo una pierna, no hay discusión posible sobre la relación de causa y efecto entre accidente y lesiones. En cambio, si una persona que padece de las cervicales sufre un accidente de tráfico por alcance trasero, ¿qué parte del subsiguientes esguince cervical es provocado por el accidente y qué parte ya lo traía la víctima de su casa?

La cuestión se complica tanto más cuanto mayor es la persona que padece el accidente. Está demostrado que determinados accidentes de tráfico provocan un cierto grado de artrosis. Pero claro, si el accidentado tiene 80 años es dable esperar que ya previamente padeciera de dicho proceso degenerativo de los huesos. En este caso, delimitar qué parte de la artrosis tiene origen postraumático y cuál entraría dentro de una agravación de lesiones es casi imposible.

Lo mismo cabe decir -y las compañías de seguros son especialistas en buscar causas ajenas al accidente de tráfico para explicar cualquier dolencia- respecto de aquellas víctimas de un accidente de tráfico que por su profesión o modo de vida son susceptibles de haber ido desarrollando una de esas lesiones silenciosas y graduales del tipo hérnias, protusiones, rectificaciones de columna, etc. Por ejemplo un camionero o un amante de la halterofilia tienen todos los números para ser portadores de una lesión silenciosa, que pasa a manifestarse tras sufrir el accidente de tráfico. Es entonces cuando las dos partes (víctima y compañía de seguros) pasan a tener razón: el lesionado se queja de que a él no le dolía nada antes del accidente (lo cual en la mayoría de casos es verdad) y la aseguradora responde que tal vez, pero que la lesión ya estaba latente y que por lo tanto no fue provocada ex nuovo por el siniestro. En estos casos está claro que cabe el concepto de agravación de lesiones. El problema es ajustar la indemnización máxima y mínima por este concepto al caso concreto, determinar qué porcentaje de culpa tiene el accidente de tráfico en el estado actual de dicha lesión preexistente (y en muchos casos asintomática)

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